Mostrando entradas con la etiqueta sol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sol. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de mayo de 2010

Bésala



Bésala otra vez si te atreves,
bésale el sexo, las lágrimas,
todos los ángulos agudos sobre
los que ha apoyado su pelo.
Bésale el tiempo que ha pasado,
los errores cometidos, las ganas,
aquellas piedras que te deshacen
la ciudad cada vez que pisas blanco.
Bésala y entonces recuerda quien eres,
el pelo largo, la mirada perdida,
entre la necesidad de volar ebrio
y la anarquía inherente a ser uno mismo.
Bésala, bésala si hay feria en la plaza,
invítala a un cubata, a coste negativo,
y regálale valiente, todo aquello que se fue.
Bésale los sueños, el amor propio,
sólo si por el camino, encuentras la guitarra
que ha de marcar tus pasos.
Bésala. Bésala y que la catedral se muera.
Resucita la luz que hay en su pelo.

domingo, 28 de marzo de 2010

Crónica de un concierto: Quique González



Puntual. A las 20:30 se apagaron las luciérnagas que adornaban un teatro neobarroco de asientos granates. Abarrotado por el gentío, éste se hizo aplauso al ver al organista-pianista-clon de John Fogerty en su tiempo libre- salir al escenario. Instrumentos de luthier por todas partes, iluminación ocre y batería color rojo Versace: la Daiquiri Band se completaba con su capitán a la cabeza. Botas cowboy, pantalón ajustado, camisa verde y americana, como si acabara de llegar de Nashville, con ese mágnifico disco que es el Daiquiri Blues bajo el brazo.


Poco tardó el señor Quique González en demostrar todo lo contrario. Los temas se sucedieron uno tras otro como artilugios de precisión daVinciana, como poéticas piezas en algún lugar entre la afición a Bukowski del que entonaba y el gusto por los guitarristas modernos del que aporreaba las Fender con maestría (gran Javi Pedreira).

La frenética primera parte que se cerraba con una rockera "Suave es la noche" daba paso al intimismo y la harmónica de un teatro abarrotado de silencio, pendiente de cada partícula de las cuerdas que en acústico deletreaban "Rompeolas" y "Fito". Los aplausos enérgicos se intercalaban con las peticiones que a gritos, avergonzaban a dos lunas llenas que ocupaban los asientos 7 y 9 de la tercera fila (gracias a ti, por compartirlo conmigo).


La segunda parte no defraudó y una amalgama de rock, jazz y country subió más si cabe el nivel. El madrileño se movía magistralmente entre grandes éxitos como "Pequeño rock n roll" "Crece la hierba" o " Te lo dije" y bellezas a medio gas como "Su día libre", "Nadie podrá con nosotros" y la indescriptible "Riesgo y altura".


Dos horas y media de alma palpitando en el pecho, de madurez conmedida, de complicidad con el público repleto de viejos y nuevos conocidos y una serie de bises para satisfacer a todos y cada uno de los presentes. "De haberlo sabido", "Salitre" y el single "Con la luna debajo del brazo" consiguían levantar al respetable de las butacas con la sonrisa en las manos que se chocaban...

Y entonces ocurrió, Don Enrique González Morales, aquel chico que decidió hacerse músico a raíz de una lesión que truncó su carrera deportiva, se daba la vuelta para pedir una más a su equipo. El riff de guitarra inconfundible de la que una vez se entonó con un vigués de pro como es Iván Ferreiro, inundó el Teatro García Barbón de saltos y púas que volaban.
"Vidas cruzadas" cerraba uno de los mejores conciertos que esta menda, sabe que ha visto y verá jamás.

¡Grande, MUY grande, Quique! Los 37, no pasan en vano.... :)

jueves, 7 de enero de 2010

sabiduría popular



Ustedes saben que los pueblos, a veces tienen una manera de hablar que es sencilla y llanamente poesía. Por ejemplo en Cuba, para los campesinos cuando hay un tornado en vez de decirle tornados le dicen..."rabo de nube"

lunes, 10 de agosto de 2009

morena y suave



Para ti, que siempre esperas con sonrisa
la llegada de un nuevo punto de partido.



Cuando la ola del mar
te carcome astuta
el pantalón vaquero,
tú, morena y suave brisa,
te haces espuma de lágrima
en cada colisión.

A ritmo de marea
Desencajas la mirada
de la arena azabache
que te rehace
la verdad marchita,
observas el espacio
que de pronto te subraya.

A ritmo de marea
con la cuenca desorbitas
el elíptico planeta
que te rodea
la mitad imposible,
impasible ante el bramor
que bajito te derrama.

Cuando la cicatriz de espejo
se deshilvana voraz,
en las batallas cotidianas,
tú, morena y suave roca,
te haces espuma de luna
en cada colisión.

sábado, 18 de abril de 2009

de color acero y consistencia cristal


me gusta cuando voy en el tren
y los ríos se vuelven estáticos
de color acero y consistencia cristal.
pienso, sé!,
que vas sentada
a unos metros
rompiendo rojos en azules,
pintando de amarillo
todas los brillos inconstantes.
opino que ya no es tarde para
pensar que no eres sonrisa siempre
y que por ello,
te quiero más sincera
y más real a veces.
me gusta cuando voy en el tren
y te haces río, estática y ondulante
de color acero y consistencia cristal.
(me gustó esta versión...)

miércoles, 8 de abril de 2009

o todo el mundo está loco o dios es sordo





-y si no le dieses a intro justo ahora, no serías como eres ahora. No te arrepientas nunca mi niña, nunca, de nada.

-no, si a mi eso no me va. Solo que .. ahora veo que " no hay tiempo" e intento sacarlo del presente y no sale, del futuro y no me dejan..... así que me voy al pasado, tonta de mi como si pudiese sacar tiempo del pasado! madre mia, que lio acabo de soltar!
-la llamaban la clara! como el riooooo


"Nos hemos equivocado
Teniendo toda la razón
Aun podemos ser libres
Dentro de una canción"


sábado, 28 de febrero de 2009

hoy me he puesto una sonrisa en el pelo



hoy me he puesto una sonrisa en el pelo

para tornear las olas más canarias,

para impresionar al viento que mece

las películas más atragantadas.


y llevarte conmigo a la espalda,

y comernos la vida a besos.


bocados de libertad y de belleza.

son tus martillos golpeando


para construirme un zapato sin tacón.





Yo que vivo en un columpio de

palabras que me mecen de

de ir dejando el corazón

en cada paso de mis pies.

...

no hay nada que decir

ante el espejo de unos ojos cerrados.