Que haga calor es accesorio, que no haya una calle por la que caminar aún lo es más; pero ese claro que se dibuja justo en el ángulo posterosuperior de tu pelo corto, se me aparece constante como rápido retrato de la velocidad con la que el tiempo nos contempla. Y es que los segundos que atornillas con sentencias que se me graban, cuentan la historia de lo que soy o de lo que me construyes a raudales. A golpes, con la distancia exacta de quien se asoma al espejo para observarse, te paseas como por las calles de nuestra ciudad, por el alma que me rellena.
Risas y ceños a contrapelo del escalpelo que son mis uñas, mapeando el horizonte de la epidermis que reseca se me abollonaba en tiras. La excusa perfecta para no hablar, la razón de mis discursos más difíciles, los ángulos inexactos donde se dibujan el tiempo que compartimos todo de golpe. Pero llegó la hora de encontrarte en la ventana de ese tren, como el calor yéndose en tormenta, como la carretera regalándonos un motivo para parar el tiempo y reflexionar sobre lo hecho: el viaje de lo nuestro es un Nautilus que se escapa al horizonte de lo convencional.
songs of desperation i played them for you a moment a love a dream aloud a kiss a cry our rights our wrongs
Infinita ingenuidad, ilusión centesimal, me creía tan capaz con mi capsula de albal, mi torpeza fue total, de tan grande es demencial, no detecto una señal, nunca encontraré el lugar donde al fin me entienda.
Sin la espera infinita del microsegundo de encontrarte, al otro lado de la sábana enredada en el dedo meñique de tu pie. Vacía, sin la estancia privada de los besos de verso loco y musicalidad en pausa, veo pasar el techo azul desde el que nos observa el mismo astro pero no la misma estrella. La distancia es creciente y yo te pienso como en fuga, de no querer pensarte lo mismo demasiado y recrearme en la vena que profano, en cada llamada en la que se me inyecta, despacito y sin querer, la risa y la observación elocuente, guardadas para los minutos precisos (preciosos), que sin embargo no comprenden a la sábana en la que te enredas otras veces.
Negándome (para variar) a contrariar las leyes de la matemática básica... que el más siempre sume...
Época de descansos y reencuentros. De búsqueda... En breves, volverá la inspiración. Disculpen las molestias.
Nuevamente, Alanis Morissette, con una de sus mejores canciones, inconmensurablemente apropiada.
Me, and my helmet such an un-conventional kid All intense and kinetic, at best tolerated from afar Not yet arrested, and by that I mean betrothed though a start I am newly courted I've just not been trusted with alters
I'm a sweet piece of work, well intentioned yet disturbed wrongly label-ed and under-fed, treated like a rose as an orchid
My friends, as they weigh in, get understandably protective They have a hard time being objective So inside we cancel each other out
I'm a sweet piece of work, well intentioned and unloved unlabeled and misunderstood, treated like a rose as an orchid
You've brought water to me, making sure my bloom rebounds you know best of what my special care allows
So I've lived in my blind spot thought myself usual when I'm not and your garden is a nice spot as long as it is brave and where you are
For this sweet piece of work, high maintenance and deserted I've been different and deserving, treated like a rose as an orchid Sweet piece of work, overwhelmed un-observed I've been bowed down to but so misread treated like a rose as an orchid
I had a dream last night And when I opened my eyes Your shoulder blade your spine Were shorelines in the moon light New worlds for the weary New lands for the living I could make it if I tried I closed my eyes I kept on swimming