viernes, 25 de marzo de 2011
Crying
I thought that I was over you
But it's true, so true
Las sospechas se confirmababan
y un murmullo de certeza
enfilaba tus vertientes.
A ambos lados del coral,
cristalino como la marea
que se me movilizaba en los montes.
Sobre ti, resbalando los años,
las aspiraciones,
las ganas de ser estrella en escenario.
Te enfundaste en tu cazadora negra
y saliste remando en canoa.
Nunca te gustó chapotear en el río
y mucho menos en mi sexo.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Notas
La certeza de lo vivido
el presente bailando en la duda,
la inconstancia de lo conocido
la permanencia de lo que
aún queda por venir.
el presente bailando en la duda,
la inconstancia de lo conocido
la permanencia de lo que
aún queda por venir.
domingo, 6 de marzo de 2011
De cornisas y triángulos

Foto: John Ross
Nadie dijo que las historias
se escribiesen de un golpe,
o que la variación de los párrafos
tuviese un sentido único,
que no se pudiese jamás
volver al inicio de los precipicios;
de los trece mechones
que te contemplaban absortos de admiración.
Nadie dijo que las tangentes
no se hiciesen radiales,
o que la música que suena
no lo hiciese con intenciones justas,
que no se pudiese nunca
experimentar los finales de las cornisas;
de los treinta reflejos
que me rozan tantas veces aún sin peso.
miércoles, 2 de marzo de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
Solución alcalina
I think I should give up the ghost
In your arms
Profanaste mis secretos
y los cambiaste por hígados,
en las orillas de lo absurdo
inundaste de noche los miedos
trasformándolos en horrores.
Tangenciaste la decedencia
de ser el niño sobre el pecho.
Impregnaste todo de duda,
te refugiaste en mis paredes,
y luego utilizaste el pasado simple
para hablar de presentes pluscuamimperfectos.
Replegaste mis catapultas,
cerraste la puerta despacio.
Fantasmagórico.
Tus abrazos siempre fueron tan invisibles
que las chaquetas
que una vez compré para ti,
se vuelven trampas metálicas
de recogimiento y decepción.
In your arms
Profanaste mis secretos
y los cambiaste por hígados,
en las orillas de lo absurdo
inundaste de noche los miedos
trasformándolos en horrores.
Tangenciaste la decedencia
de ser el niño sobre el pecho.
Impregnaste todo de duda,
te refugiaste en mis paredes,
y luego utilizaste el pasado simple
para hablar de presentes pluscuamimperfectos.
Replegaste mis catapultas,
cerraste la puerta despacio.
Fantasmagórico.
Tus abrazos siempre fueron tan invisibles
que las chaquetas
que una vez compré para ti,
se vuelven trampas metálicas
de recogimiento y decepción.
viernes, 11 de febrero de 2011
La reivindicación de lo absurdo
Obtuve por mi miedo a no padecer
cinco años de indolencia
es la semana grande de la crueldad
y en nuestro honor celebran una fiesta
A la sensación de haber muerto no hace mucho,
por no encontrar la nulidad papal
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Oh Señor Papá, Ilustrísima deidad,
pídale al que se esconde en los cielos
que le devuelva el brillo,
o la palpitación sobre la piel,
o si es que lo considera usted bíblico
(que yo sí),
retórnele la perfecta imantación
de los deseos impregnados en verdad.
A la extramahunción con remuneración incorporada,
sin letra pequeña que reclamar,
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Estimada Secretaria, oh Señorita servicial,
pídale al que le asigna un sueldo
que me devuelva sus vaqueros,
o la incoherencia de sus brazos,
o si es que está incluído en el contrato
(que sí lo está),
indemníceme el extraño desastre
que fue quererle con precocidad.
(http://vimeo.com/8735622)
cinco años de indolencia
es la semana grande de la crueldad
y en nuestro honor celebran una fiesta
A la sensación de haber muerto no hace mucho,
por no encontrar la nulidad papal
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Oh Señor Papá, Ilustrísima deidad,
pídale al que se esconde en los cielos
que le devuelva el brillo,
o la palpitación sobre la piel,
o si es que lo considera usted bíblico
(que yo sí),
retórnele la perfecta imantación
de los deseos impregnados en verdad.
A la extramahunción con remuneración incorporada,
sin letra pequeña que reclamar,
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Estimada Secretaria, oh Señorita servicial,
pídale al que le asigna un sueldo
que me devuelva sus vaqueros,
o la incoherencia de sus brazos,
o si es que está incluído en el contrato
(que sí lo está),
indemníceme el extraño desastre
que fue quererle con precocidad.
(http://vimeo.com/8735622)
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