I think I should give up the ghost
In your arms
Profanaste mis secretos
y los cambiaste por hígados,
en las orillas de lo absurdo
inundaste de noche los miedos
trasformándolos en horrores.
Tangenciaste la decedencia
de ser el niño sobre el pecho.
Impregnaste todo de duda,
te refugiaste en mis paredes,
y luego utilizaste el pasado simple
para hablar de presentes pluscuamimperfectos.
Replegaste mis catapultas,
cerraste la puerta despacio.
Fantasmagórico.
Tus abrazos siempre fueron tan invisibles
que las chaquetas
que una vez compré para ti,
se vuelven trampas metálicas
de recogimiento y decepción.
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jueves, 24 de febrero de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
La reivindicación de lo absurdo
Obtuve por mi miedo a no padecer
cinco años de indolencia
es la semana grande de la crueldad
y en nuestro honor celebran una fiesta
A la sensación de haber muerto no hace mucho,
por no encontrar la nulidad papal
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Oh Señor Papá, Ilustrísima deidad,
pídale al que se esconde en los cielos
que le devuelva el brillo,
o la palpitación sobre la piel,
o si es que lo considera usted bíblico
(que yo sí),
retórnele la perfecta imantación
de los deseos impregnados en verdad.
A la extramahunción con remuneración incorporada,
sin letra pequeña que reclamar,
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Estimada Secretaria, oh Señorita servicial,
pídale al que le asigna un sueldo
que me devuelva sus vaqueros,
o la incoherencia de sus brazos,
o si es que está incluído en el contrato
(que sí lo está),
indemníceme el extraño desastre
que fue quererle con precocidad.
(http://vimeo.com/8735622)
cinco años de indolencia
es la semana grande de la crueldad
y en nuestro honor celebran una fiesta
A la sensación de haber muerto no hace mucho,
por no encontrar la nulidad papal
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Oh Señor Papá, Ilustrísima deidad,
pídale al que se esconde en los cielos
que le devuelva el brillo,
o la palpitación sobre la piel,
o si es que lo considera usted bíblico
(que yo sí),
retórnele la perfecta imantación
de los deseos impregnados en verdad.
A la extramahunción con remuneración incorporada,
sin letra pequeña que reclamar,
a lo que un día fue cierto
y cada día lo es mucho más:
Estimada Secretaria, oh Señorita servicial,
pídale al que le asigna un sueldo
que me devuelva sus vaqueros,
o la incoherencia de sus brazos,
o si es que está incluído en el contrato
(que sí lo está),
indemníceme el extraño desastre
que fue quererle con precocidad.
(http://vimeo.com/8735622)
sábado, 22 de enero de 2011
Reloaded
Muérdeme la incredulidad
de haberte follado en otro tiempo,
devuelveme la risa
que dejé doblada bajo el cuello de tu camisa.
Reduce la tormenta
que pernocta prematuramente en mi espalda.
Escríbeme si te dejan tus pestañas
y envía una postal cada mañana
a la estupidez de mis maneras.
Perfunde todos los tejidos que dejaste sin reparación,
trastoca lo predecible con alardes de realidad,
refléjate esta vez en mis espejos,
y una vez más,
si es que quieres...
vuelve.
(Poema algo viejo, recuperado directamente de mis apuntes de hematología)
de haberte follado en otro tiempo,
devuelveme la risa
que dejé doblada bajo el cuello de tu camisa.
Reduce la tormenta
que pernocta prematuramente en mi espalda.
Escríbeme si te dejan tus pestañas
y envía una postal cada mañana
a la estupidez de mis maneras.
Perfunde todos los tejidos que dejaste sin reparación,
trastoca lo predecible con alardes de realidad,
refléjate esta vez en mis espejos,
y una vez más,
si es que quieres...
vuelve.
(Poema algo viejo, recuperado directamente de mis apuntes de hematología)
miércoles, 5 de enero de 2011
Relatividad cítrica
Si bastan dos mitades para hacer la unidad,
somos tercios en la nieve
buscando un tullido más
para completar nuestra propia trinidad,
para engañar a nuestro destino final.
Como la naranja sin su jugo,
exangüe del todo,
conservando la piel y los poros,
que ácidos se autodestruyen.
Como la cáscara del limón,
devorada en la certeza
de su propia inutilidad.
Mutilada de lo interno,
subrayada de plasticidad.
Utilizada para rellenar los tetrabricks
ingentes de publicidad engañosa.
Cortada en finas láminas
para adornar los roscones de Reyes,
resignada a que lo que me componga
sean los restos de una riqueza relativa:
Eu=Tu.cítrico²
somos tercios en la nieve
buscando un tullido más
para completar nuestra propia trinidad,
para engañar a nuestro destino final.
Como la naranja sin su jugo,
exangüe del todo,
conservando la piel y los poros,
que ácidos se autodestruyen.
Como la cáscara del limón,
devorada en la certeza
de su propia inutilidad.
Mutilada de lo interno,
subrayada de plasticidad.
Utilizada para rellenar los tetrabricks
ingentes de publicidad engañosa.
Cortada en finas láminas
para adornar los roscones de Reyes,
resignada a que lo que me componga
sean los restos de una riqueza relativa:
Eu=Tu.cítrico²
martes, 28 de diciembre de 2010
Otros nortes
A veces hay que huír
para encontrarse de nuevo.
Y así, vivirnos siempre
en el eterno retorno
hacia el yo que se esconde
ciertamente, ahora ya lo sé,
en ninguna parte.
Sobran las balanzas,
sobran las estatuas
y los nudos en el pelo.
Sobran las estancias vacías
de almas urgentes a rebosar.
Sobra hasta lo propio,
lo ajeno y lo de más allá.
Tengo una libreta roja
y la cordura suficiente como
para no avergonzarme de lo andado.
También porto,
la cabeza bien alta,
el paso certero,
la palabra que espera concienzuda,
a que otros nortes sean posibles.
Los antiguos,
se emborronan
en las ventanas de los trenes gallegos
de media distancia.
I never saw your heart 'til someone tried to steal,
tried to steal it away
I never saw your tears until they rolled down your face.
para encontrarse de nuevo.
Y así, vivirnos siempre
en el eterno retorno
hacia el yo que se esconde
ciertamente, ahora ya lo sé,
en ninguna parte.
Sobran las balanzas,
sobran las estatuas
y los nudos en el pelo.
Sobran las estancias vacías
de almas urgentes a rebosar.
Sobra hasta lo propio,
lo ajeno y lo de más allá.
Tengo una libreta roja
y la cordura suficiente como
para no avergonzarme de lo andado.
También porto,
la cabeza bien alta,
el paso certero,
la palabra que espera concienzuda,
a que otros nortes sean posibles.
Los antiguos,
se emborronan
en las ventanas de los trenes gallegos
de media distancia.
I never saw your heart 'til someone tried to steal,
tried to steal it away
I never saw your tears until they rolled down your face.
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